Cráneo
Macizo, convexo en el sentido antero posterior y transversal por los relieves de los músculos masticadores de la nuca.

Cara
Del mismo largo que el cráneo, es decir que la línea que une las dos apófisis orbitarias del frontal, está a igual distancia del occipucio y del borde alveolar del maxilar superior.

(Hemos separado cráneo y cara, pero ambos constituyen en su conjunto la "Cabeza" del dogo que es típica, pertenece al tipo "mesocefálico" y debe tener un perfil convexo-cóncavo, es decir, el cráneo convexo por el relieve de la inserción de los músculos masticadores, clásico del perro de presa tipo "masticador" y la cara u hocico ligeramente cóncava hacia arriba, propia del perro de gran olfato, es decir que tiene cráneo de masticador y cara de olfativo, en cuanto hay en ello una "interacción funcional" el ventear alto. Arcos cigomáticos muy separados del cráneo, con fosa temporal amplia, para la cómoda inserción del músculo temporal, uno de los principales masticadores. Los arcos cigomáticos deben ser fuertes, con mucho hueso y salientes para dar firme inserción al músculo masetero que es grueso y con su cara superficial fuertemente convexa. Este músculo originado en el arco cigomático de cada lado de la mandíbula superior, alcanza más allá de la rama de la mandíbula, lo mismo por debajo que por detrás y consta de tres capas parcialmente separables, que se agarran una por dentro y otra por fuera del maxilar inferior.

En su parte media, a la altura de la fosa masetérica, forma un nódulo que da a la cara del dogo un aspecto característico de perro de presa y tipifica la potencia de la mordida.

Otro músculo masticador que da forma inconfundible a la cabeza del dogo, es el temporal que es voluminoso y fuerte, se fusiona en parte con el masetero y tiene su origen en la fosa temporal y en el ligamento orbitario, insertándose en la apófisis coronoide de la rama ascendente del maxilar inferior o mandíbula. Este músculo cuando está bien desarrollado, contribuye a la convexidad del cráneo del Dogo, al redondear en la superficie los huesos craneanos. El juez al palparlo notará esa masa muscular que da la forma típica al cráneo de masticador.

En tercer lugar como músculo masticador está el occipito-mandibular, que nace en la apófisis paramastoidea y se inserta en el borde y cara media de la rama horizontal de la mandíbula a la altura del último molar. Pero este músculo por su ubicación, si bien ayuda a morder, poco influye en la forma de la cabeza del dogo, que está dada principalmente por la forma de los huesos y por el relieve de los músculos ya citados: temporal y masetero).

Maxilares
Bien adaptados, sin prognatismo, fuerte, con dientes bien implantados y grandes, mordida en pinza o tijera.

(No tiene importancia el número de molares o premolares, siendo lo más importante la homogeneidad de las arcadas dentarias, la carencia de caries, que no haya prognatismo, ni superior ni inferior y en especial que los cuatro colmillos, grandes, limpios, se crucen perfectamente en la mordida al hacer presa. Insistimos que no tiene importancia el número de molares o premolares, siempre por cierto que no faltare gran número de ellos, lo que mostraría una anomalía de origen congénito o patológico, que se haría notar en otras características o síntomas, como pequeña altura, falta de calcificación en los huesos, estructura osteoanatómica insuficiente, etc.

Me refiero solamente a la falta de algunos premolares o molares. Las muelas sirven para destrozar, moler los alimentos, pero ninguna función tiene en la mordida del perro, en la que usa únicamente sus doce incisivos y los cuatro caninos.

Relacionado con el maxilar, está el arduo problema de la forma de la mordida y el prognatismo, sea el inferior que es el más común o el superior.

Los perros en general tienen dos formas de mordida: en pinza o en tijera. En el Dogo Argentino aceptamos las dos formas porque ambas son buenas. Yo particularmente he preferido siempre la mordida en tijera porque es más firme. Estudiando los tipos de mordidas de otras razas cazadores de caza mayor o de presa y en consulta y cambio de opiniones con muchos jueces de distintos países, he encontrado que la mayoría se inclina por considerarla mejor a la mordida en tijera. La razón la sintetiza el Club de Criadores del Gran Danés de Estados Unidos, adoptada por el Kennel Club Americano, que en su The Complete Dog Book y en pág. 381, expresa textualmente y en idioma original: "b- Teeth Strong, well developed and clean. The incisors of the lower jaw must touch very lightly the bottoms of the inner surface of the upper incisors (scissors bite). If the front teeth of both jaws bite on top of each other they wear down too rapidly. Faults: Even gite: undershot and overshot, etc.," que en buen romance significa: Dientes, fuertes, bien desarrollados y limpios. Los incisivos de la mandíbula inferior, deben tocar muy levemente la base de la cara interior de los incisivos de la mandíbula superior (mordida en tijera). Si los dientes frontales - incisivos - de las dos mandíbulas chocan de frente unos con otros, se gastan muy rápidamente.

Defectos

Mordida en pinza. Prognatismo superior o inferior, etc.

En iguales términos se expide el Club de Criadores del Mastín inglés, que en pág. 404 del libro citado aclara: "Scissors bite preferred" o sea que es preferible la mordida en tijera.

A esa razón del desgaste a la que me adhiero y que tanto se nota cuando utilizamos los dogos para cazar mulitas y peludos o quirquinchos, por el rápido desgaste que he comprobado al morder los caparazones, en colmillos e incisivos, se agrega el hecho de ser más firme la mordida en tijera que en pinza. El piolín o alambre que se desliza con facilidad por entre los dedos, al tirar de un extremo, estando los dedos en pinza, se frena en cuanto ponemos los dedos en tijera. Esa curva que hace el hilo al ser retenido en la mordida en tijera, es la que hace el duro cuero del jabalí o puma al ser retenido por las fauces de un dogo que muerde en tijera. No obstante dejar así fundado mi punto de vista, creo que debemos aceptar como igualmente buenas para el juzgamiento de exposiciones, ambas mordidas, en tijera o en pinza.

Esto nos trae al conflictivo problema del prognatismo, es decir de cuando hay o no hay prognatismo. Debo aclarar en primer lugar que entre ambos prognatismos, inferior y superior, es menos malo el inferior, porque éste es en el dogo un atavismo a razas prognáticas, que están en su genotipo: Bulldog, Dogo de Burdeos, Boxer, mientras que el superior es o puede ser índice de degeneración.

Lo arduo del problema estriba en saber cuándo un juez debe considerar que hay prognatismo, es decir cuántos milímetros debe avanzar una línea de incisivos sobre la otra, para estimar que existe ese defecto de conformación ósea.

Guiándome por la lógica, estimo que para que exista prognatismo debe haber luz, es decir que ambas hileras de incisivos no se toquen. Los criadores del Braco Alemán - German Shorthaired Pointer lo llaman los americanos - raza de doble propósito, estatuyen que cuando el perro no deja pasar por entre su mordida en tijera, una cerilla de fósforo, es decir que la aprieta entre sus incisivos, no es prognatismo. Ello es más o menos lo que yo afirmo, pues para que haya luz debe existir al menos medio milímetro de separación entre ambas hileras de incisivos.

Ojos
Obscuros o color avellana. Encapotados por los párpados de bordes negros o claros. La separación entre ellos debe ser grande, mirada viva e inteligente, pero con marcada dureza al mismo tiempo.

Estimo que con lo que hemos avanzado en la homogeneidad de la raza en los últimos años, es conveniente ya una mayor unificación de tipos.

 

Nariz
Fuertemente pigmentada de negro, con un ligero stop en la punta. Ventanas nasales bien amplias. (La nariz blanca, o muy manchada de blanco, resta puntaje. Nariz partida o labio leporino es motivo de descalificación).

 

Orejas
Sobre la cima de la cabeza. Erectas o semi erectas, de forma triangular que deben presentarse cortadas siempre.

 

(El jurado no debe juzgar a un dogo con orejas largas, por lo que debe retirarlo del ring.) En la hembra pueden aceptarse las orejas recortadas un poco más largas - como el Gran Danés. El macho es preferible con las orejas un poco más cortas, como en el boxer. El dogo argentino es un perro de presa, es decir de lucha y en ella las orejas largas ofrecen una presa fácil y muy dolorosa. Además, razones de estética hacen necesario el corte de orejas.

Cabe destacar al respecto que recorte de orejas no significa "mutilación" de orejas. Hago la salvedad, porque hemos visto en algunas exposiciones a dogos con las orejas totalmente mutiladas, casi diría arrancadas de raíz. Eso obedece a otras razones - luchas de perros entre sí - con lo que estamos absolutamente en contra. Esa mutilación obedece a las mismas razones que tenían para mutilar las orejas de los viejos perros de pelea Cordobeses y que tenían en Inglaterra antes de 1936 en que se prohibieron los "Dog Fighting". Cortaban las orejas de raíz, para que el contrincante no se las mordiera. En los viejos libros de Bulldog, que tratan el cruel tema de las luchas de perros entre sí, las llaman "orejas mascadas" porque se dice que cuando nacían, sus amos les cortaban las orejas con los dientes, de manera que prácticamente les arrancaban de cuajo el pabellón auricular. Esa salvaje crueldad de mutilar así las orejas, lleva el inconveniente de que al no tener el perro un poco de pabellón que les ayude a oír dirigiendo la pantalla al lugar de donde provienen los sonidos, escuchen menos, sea en la caza o en su función de guardián.

Descartamos pues totalmente, esa mutilación, como una expresión de peleas de perros entre sí, como descartamos las peleas entre perros como una expresión de crueldad salvaje, ya superada por la civilización. Si en Inglaterra se prohibieron en 1836 las peleas de perros, no demos nosotros nuevos motivos para que se nos llame "subdesarrollados".

Por otra parte, al cortarles el pabellón de raíz, como lamentablemente he constatado en algunos casos, corren los perros el riesgo de quedar sordos por posibles lesiones del nervio auditivo y además no teniendo defensa el canal auditivo, se llena de hojas o basura que se desprenden de las plantas al trabajar en los montes, produciéndoles una otitis que a la larga lleva a la sordera total.

Las orejas deben ser pues recortadas, pero en su medida y en armonía con el tamaño de la cabeza, en forma que hagan resaltar su belleza y no que la afeen.

Labios
Bien arremangados, tirantes de bordes libre, pigmentados de negro. Mirados de perfil, deben cortar en ángulo recto sobre la parte inferior del hocico, pero sin ser colgantes.

(Se exige el labio corto, para que cuando el perro está haciendo presa, pueda respirar también por la comisura labial posterior, porque si el labio es péndulo, aunque el maxilar sea bastante largo, viene a hacer de válvula en la inspiración y cierra la comisura de los labios, lo que impide al animal hacer una respiración supletoria por las comisuras labiales, durante la presa, teniendo que largar por asfixia, como pasa en las razas de labios colgantes).

 

Occipucio
No debe hacer relieve, porque los potentes músculos de la nuca, lo borran casi por completo, siendo la inserción de la cabeza y cuello en forma de arco.

(Se confunde con la línea curva de la convexidad del cráneo).

 

Cuello
Grueso, arqueado, esbelto, con la piel de la garganta muy gruesa, haciendo arrugas como las del Mastín, Dogo de Burdeos o Bulldog y no tirantes como en el Bullterrier.

(Esta elasticidad de la piel del cuello se debe a que el tejido celular de esta parte es muy laxo, permitiendo a la piel del cuello resbalar sobre la aponeurosis superficial, de manera que el colmillo o la garra del adversario sólo hiera el cuero y cuando es un puma, por ejemplo el que intenta sujetarlo del cuello, como la piel es elástica y se estira mucho, le permite hacer presa a su vez).

Pecho
Amplio, profundo, con la sensación de poseer un gran pulmón. Visto de frente, el esternón debe rebalsar hacia debajo de los codos.

(Siendo el dogo un perro de trabajo y lucha es obvio destacar la importancia de un pecho profundo y amplio, por la importancia que tiene la respiración en el perro. Sólo así habrá buen desarrollo de pulmones y corazón).

 

Espalda
Alta. Muy fuerte. De grandes relieves musculares.

 

Tórax
Muy amplio en ancho y profundidad. Visto de lado, rebasa su borde inferior a los codos.
Columna

Más alta en la espalda, inclinada hacia el anca en suave pendiente.

(En los animales adultos, cuando el desarrollo de la espalda y del riñón es bueno, visto de perfil, parecen sillones y presentan un canal medio a lo largo de la columna, dado por el relieve de los músculos espinales).

Manos
Rectas, bien aplomadas, con dedos cortos y bien unidos.

(El largo de los dedos debe guardar proporción con la mano y tener almohadillas bien carnosas y de piel gruesa y muy áspera al tacto, con callosidades, que le permiten correr mucho por terreno áspero y pedregoso, sin lastimarse).

 

Riñón
Borrado por los músculos del dorso.

 

Piernas
De muslos muy musculosos, con garrón corto y dedos bien cerrados, sin dedo aberrante.

(Con buenas angulaciones, recordando siempre que son los pilares propulsores de fuerza y velocidad y el sostén en la lucha cuerpo a cuerpo por lo que nunca será demasiado insistir en la fortaleza de los músculos del muslo. El dedo aberrante, tan fácil de hacer desaparecer en los primeros meses, resta puntaje, como carácter recesivo hacia el dogo de los Pirineos, pero no es motivo de descalificación. Deben tener las rodillas sin desviaciones hacia adentro o afuera, lo mismo que los corvejones).

Cola
Larga y gruesa, pero sin sobrepasar los corvejones, llevada naturalmente caída. Durante la lucha la mantiene levantada, pero nunca enroscada, en un continuo movimiento lateral, como cuando hace fiesta al amo.

(Debe tenerse muy presente, que la cola constituye una gran ayuda, tanto en el cambio de dirección a la carrera, en que actúa a la manera de timón, en acción compensadora, como en la lucha donde hace de sostén o punto de apoyo, colaborando en el trabajo de los cuartos traseros. Cuando camina o trota debe llevarla naturalmente caída, nunca levantada y menos enroscada o en curva).

 

Altura
Macho de sesenta y tres a setenta centímetros. Hembra de sesenta a sesenta y seis centímetros. Estimados.

 

Al pedir el reconocimiento de la raza, se pusieron 65 centímetros como altura máxima a los efectos de dar una idea de cómo era en su soma un perro desconocido hasta entonces y lo hacía a título enunciativo, como un parámetro o guía de los jueces, pero no en carácter de una medida rígida. Fue por eso que Antonio y Agustín Nores Martinez en la primer publicación que hicieron del standard de la raza en la revista Diana, de Mayo de 1947, no le asignan altura máxima, consecuente con el criterio que inspiró a los clubes de criadores de otras razas de caza mayor o de defensa de rebaños, porque se daba por entendido, que un perro que debe luchar con fieras tan grandes como el jabalí europeo, el puma, el aguará guazú - más alto que el lobo - y eventualmente el jaguar, mientras tamaño mayor tenga, más será su ventaja, para equilibrar las garras o colmillos de que el dogo carece. Ese límite natural, en cuanto no debe llegar al gigantismo que le significarían inconvenientes para desplazarse en los montes de algunas provincias norteñas.

Por otra parte, el juez debe juzgar un conjunto que debe ser armonioso y ya sabemos los inconvenientes de mantener la armonía, tanto en un perro gigante como en uno enano. De manera que la propia naturaleza se encarga, como lo hace en esas otras razas de caza mayor, ya citadas, de ponerle un límite a la altura, que no se lo da ni tiene por qué dárselo el standard.

En eso de la altura, el juez debe ser inflexible, pues siendo el dogo un perro de lucha entre las razas de caza mayor, la disminución en el tamaño, le resta eficacia. Se les ha fijado en el standard original y por las razones expuestas una altura de hasta setenta centímetros a la cruz y un mínimo de 63 para los machos y de 60 a 66 para las hembras, a los efectos de que el juez tenga mayor movilidad para su juzgamiento.

Los hermanos Nores Martinez insistieron en ponerles un límite de altura máxima, por tratarse de una raza nueva, que debemos uniformar en lo posible, pero para arriba, jamás para abajo lo que iría en detrimento de la raza. Debe ser descalificado todo macho adulto que tenga menos de 63 centímetros y toda hembra con menos de sesenta. Reiteramos, que el creador de la raza ha enseñado que el Dogo Argentino es un normo-tipo y dentro de ello un macrotálico.

Es decir que debe existir una armonía en la proporción, que bajo el punto de vista funcional es euritmia o sea normal correlación orgánica que se traduce por una mayor capacidad de fuerza, por lo que siempre debe buscarse el de mayor talla pero sin llegar al gigantismo. Entre varios ejemplares buenos, el juez debe inclinarse por el de mayor talla, siempre que guarde simetría y armonía en su conformación.

Peso
El dogo debe tener un peso en armonía y relación con la altura.

Parece oportuno, después de la experiencia de los años de exposición que llevamos desde que se reconoció la raza, que el peso ideal no puede determinarse en kilos y que debe ser considerado por el juez acorde con la altura y proporcionado a ella. Bien sabemos que en las exposiciones nunca se pesan los perros por razones de práctica. Además el peso varía de acuerdo al estado de gordura del animal y es muy difícil determinarlo a ojo y en el escaso tiempo que el juez tiene para juzgar. El juez no queda así atado a un cliché muy difícil de determinar por razones prácticas. Con la altura y el estado general del perro, el juez podrá juzgarlo con acierto.

Manto
Completamente blanco. Toda mancha de cualquier color, debe descalificarse como carácter atávico.

(Los blancos con la piel muy pigmentada de negro deben considerarse como ejemplares no aptos para la reproducción, por el carácter recesivo que muestran y que puede entrar a ser predominante en los hijos si se aparean con otros ejemplares que tengan en potencia dicho defecto. Las manchas pequeñas en la cabeza, no son motivo de descalificación, pero entre dos ejemplares similares, debe preferirse al que sea completamente blanco. En cambio toda mancha de pelo en el cuerpo, debe ser motivo de descalificación).

Motivo de descalificación
Ojos zarcos, sordera, manchas indefinidas de pelos en el cuerpo, pelo largo, nariz blanca o que tenga más de dos terceras partes de blanco, prognatismo en cualquiera de sus formas, labio muy péndulo, cabeza agalgada, orejas largas, sin recortar o con el pabellón totalmente mutilado, talla inferior en el macho a sesenta y tres centímetros y hembra sesenta, más de una mancha grande en la cara y toda desproporción física. El dedo aberrante le resta puntaje, sin llegar a la descalificación.

Desarrolló: www.blanco-comunicacion.com.ar